El río que no regala sus truchas: pesca con mosca en el Limay
El Río Limay cruza la estepa patagónica como una cinta de agua entre rocas, sauces y correderas, alimentado por el Lago Nahuel Huapi, de donde bajan sus truchas. La pesca con mosca —o pesca a mosca, como le decimos en la Patagonia— encuentra acá su máxima exigencia. En Puyenes lo resumimos así: el río de los mil lanzamientos. No porque suene bien, sino porque es cierto: cada pieza grande se gana lanzamiento a lanzamiento, a vadeo o flotando sus aguas. No es un río que entrega trofeos fácil. Es un río que obliga a merecerlos.
¿Qué hace especial al Río Limay para pescar a mosca?
El Limay atraviesa la estepa con una belleza árida y contundente, muy distinta a la del bosque. Sus orillas están trabajadas por rocas, sauces y correderas que arman, uno tras otro, escenarios de pesca: cada corredera es una pregunta que el pescador tiene que responder con la lectura correcta del agua.
Lo que termina de definir al río es de dónde vienen sus peces. Sus truchas bajan del Nahuel Huapi, un lago glaciar de más de 550 km², y llegan al río con la fuerza de ese ambiente inmenso detrás. No son peces de cauce chico: son peces que crecieron en un agua que exige.

Streamers de presencia
Lectura del agua
Presentación precisa


Aguas de mayo
El equipo justo
El calendario de moscas del Limay
En el Limay la caja se ordena sola por temporada. La regla general son streamers largos en negro, blanco y naranja: moscas con presencia para un río con peces de presencia.
En la apertura, el agua pide moscas pesadas, de las que van al choque contra los árboles que tapan el río: ahí, en la sombra y el reparo, se esconden las buenas truchas. Hacia el cierre de temporada, la caja se oscurece: negras y naranjas que irritan a las grandes marrones y las sacan de su calma.
El verano cambia el pulso. La pesca baja su poder y entran las secas y las ninfas, para relajar la muñeca y volver a los equipos chicos, como un número 4. Pero que el equipo sea chico no significa que las truchas lo sean: el Limay guarda residentes de gran poder que toman la mosca como si fuera suya.
¿Por qué decimos “mil lanzamientos”?
No es una frase de marketing: es una advertencia honesta y, a la vez, una invitación. El Limay no es de esos ríos donde la trucha grande cae por casualidad en el segundo lanzamiento. Hay que insistir, leer la corredera, cambiar de mosca, volver a insistir. Muchos pescadores llegan buscando su trofeo; no todos se lo llevan. Y esa es, justamente, la gracia del lugar: cuando el pez aparece, después de los mil lanzamientos que le dieron nombre en nuestra casa, no hay experiencia de pesca que se le compare.
¿Se pesca a vadeo o a la deriva?
El Limay invita a las dos modalidades. Se lo puede flotar, recorriendo sus correderas y sus estructuras desde una embarcación, o se lo puede trabajar a vadeo, metido en el agua, siguiéndole el rastro a cada pez de manera más íntima y silenciosa. En una flotada se cubren entre 15 y 20 kilómetros de agua, con paradas de vadeo en los sectores que el día pide. Cualquiera de los dos caminos lleva al mismo punto: una persecución, corredera por corredera, hasta dar con la trucha que valió la pena buscar.
Relatos de un río con memoria
El Limay es un río contado. Son muchos los que a lo largo de los años lo han cruzado a vadeo o lo han recorrido flotando, y casi todos vuelven con una historia: la del pez que se perdió en la última corrida antes del desembarco, la de la corredera que finalmente entregó lo que venía negando toda la jornada. No es un río de anécdotas inventadas para vender una experiencia: es un río que las genera solo, gracias a la exigencia genuina que impone.
Cada jornada en el Limay la guía Hugo “Colo” Dezurko: 1.567 salidas en el agua, 21 años de experiencia y guía matriculado de Parques Nacionales · Registro P227.
Preguntas frecuentes sobre pescar en el Río Limay
¿Es difícil pescar en el Río Limay?
Exige paciencia y buena lectura del agua. En casa lo resumimos así: las truchas grandes no se regalan, se pescan.
¿De dónde vienen las truchas grandes del Limay?
Bajan del Lago Nahuel Huapi: ese origen lacustre les da el porte y la fuerza que las caracteriza.
¿Se pesca a vadeo o en bote en el Limay?
Las dos modalidades conviven: se puede flotar sus correderas o trabajarlo a vadeo, según la zona y la preferencia del pescador.
¿Cuándo se pesca el Limay?
La ventana de flotadas va de noviembre a mayo; mayo, con aguas bajas y cristalinas, es el mes de los que saben.
Reservá tu jornada en el Limay
Consultá disponibilidad y reservá tu fecha por WhatsApp. El cupo es de 2 pescadores por embarcación y las fechas se reservan con anticipación.
Esta nota sobre pesca con mosca en el río Limay la escribió Hugo Colo Dezurko, que guía estas aguas todos los días. Si querés vivirla en primera persona, mirá la flotada en el Río Limay y consultanos tu fecha por WhatsApp.







