Temporada de Pesca 2026 en Villa La Angostura
Un verano desafiante que dejó grandes truchas
La temporada de pesca 2025–2026 en Villa La Angostura quedará registrada como una de las más desafiantes de los últimos años. Las condiciones climáticas marcaron el ritmo de la temporada: temperaturas elevadas durante gran parte del verano, una sequía persistente y niveles de agua inusualmente bajos en muchos ríos y lagos de la región.
A pesar de este escenario complejo, la temporada dejó resultados interesantes y, en varios casos, capturas de truchas de excelente calidad. Como suele ocurrir en la pesca deportiva, quienes lograron interpretar correctamente el comportamiento del ambiente y adaptaron sus estrategias obtuvieron jornadas memorables.
Durante gran parte del verano, el calor generó preocupación en toda la región. Los bosques atravesaron un período seco prolongado y el riesgo de incendios forestales se mantuvo presente durante varias semanas. Afortunadamente, la zona no registró siniestros de gran magnitud y, con el correr de los días, las temperaturas comenzaron a descender, permitiendo cierta recuperación del entorno natural.
Sin embargo, el factor que más condicionó la pesca fue la bajante histórica en varios cuerpos de agua. Ríos y lagos presentaron niveles significativamente inferiores a los habituales, y en algunos sectores pequeños arroyos literalmente desaparecieron entre las rocas, perdiendo su cauce visible. El Río Limay evidenció una bajante muy marcada que limitó el acceso a varios sectores tradicionalmente productivos.
Los lagos de la región también reflejaron el impacto de las altas temperaturas. En el Lago Espejo y el Lago Correntoso las condiciones del agua modificaron el comportamiento habitual de las truchas, obligando a los pescadores a ajustar técnicas y profundidad de trabajo. El Lago Nahuel Huapi, por su parte, mostró una respuesta más estable durante la temporada y ofreció capturas de buena calidad en distintos sectores del lago.
Uno de los aspectos más llamativos de la temporada fue la calidad de los peces capturados. Si bien en algunos ambientes las capturas no fueron abundantes, muchas de las truchas registradas presentaron un tamaño destacado y un excelente estado físico. Peces robustos, bien alimentados y con un colorido notable aparecieron en distintos puntos de pesca. La menor disponibilidad de agua parece haber concentrado a los peces en sectores más profundos y estructurados, lo que favoreció a quienes lograron identificar esas áreas productivas.
En cuanto a las técnicas de pesca, la modalidad con mosca mostró mejores resultados trabajando por debajo de la superficie. Las líneas de hundimiento y de hundimiento intermedio fueron determinantes durante gran parte del verano, especialmente cuando se utilizaron patrones que imitan pequeños peces forrajeros. Las presentaciones subsuperficiales y de fondo resultaron considerablemente más efectivas que la pesca en superficie, algo esperable considerando las altas temperaturas del agua y la tendencia de las truchas a mantenerse en capas más profundas y oxigenadas.
En la pesca con spinning, los señuelos en tonos dorados y naranjas demostraron ser particularmente efectivos en distintos ambientes. Estos colores ofrecieron buena visibilidad incluso en aguas claras y jornadas de fuerte luminosidad, generando respuestas firmes por parte de las truchas activas en sectores profundos o cercanos a estructuras naturales.
Para quienes practicaron trolling en lagos, la temporada exigió un enfoque más técnico que en años anteriores. Los bajos niveles de agua obligaron a trabajar en sectores más someros y a ajustar constantemente la profundidad de navegación de los señuelos. En este contexto, la variación de velocidad, profundidad y distancia de línea fue clave para localizar la franja de actividad de los peces.
En cuanto al movimiento turístico, la temporada fue moderada en comparación con otros años. La región enfrenta hoy una mayor competencia de nuevos destinos de pesca que han ganado visibilidad, algo que se reflejó en la cantidad de visitantes. Sin embargo, esto también generó una experiencia más personalizada para quienes eligieron pescar con guías locales, disfrutando jornadas más tranquilas y con menor presión de pesca en muchos ambientes.
A pesar de los desafíos que planteó el verano, el balance general es positivo. Fue una temporada exigente, que obligó a observar más el entorno, a ajustar técnicas y a leer con mayor precisión el comportamiento del agua y de los peces.
Con la llegada del otoño comienza ahora una de las etapas más esperadas por los pescadores. Históricamente, los meses de marzo, abril y mayo ofrecen algunas de las mejores condiciones del año en los ríos y lagos de la región. Con temperaturas más bajas, las truchas incrementan su actividad alimenticia y se vuelven más agresivas en la búsqueda de presas.
Como suele ocurrir cada temporada, todavía queda por ver si aparecerá ese gran ejemplar que todo pescador sueña encontrar.
Informe elaborado a partir de la observación directa durante la temporada 2025–2026 en el área del Parque Nacional Nahuel Huapi y sus cuerpos de agua aledaños.
Autor
Hugo “Colo” Dezurko
Guía de Pesca — Registro Parque Nacional Nahuel Huapi
P227 | EX-2026-06685534-APN-DGA#APNAC
Puyenes – Servicio de Pesca
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